El ciclo Granadajazz, incorporado dentro del Festival de Jazz de Granada en esta edición ha sido la plataforma para la presentación del disco del saxofonista estadounidense Hafez Modir y el Trío Andalucía. El Festival Internacional de Jazz de Granada está organizado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Granada, Diputación de Granada, Cervezas Alhambra y Caja Granada con la colaboración de la Asociación GranadaJazz.
Desde San Francisco llegó a Granada el saxofonista Hafez Modir hace ya unos años para dar unas conferencias en la Universidad y aquí se quedó, buscando los puntos de encuentros entre la música oriental - él es de ascendencia iraní- y el flamenco, e intentando encajarlo en el lenguaje del jazz, el suyo. El disco ‘Bemsha Alegría fue el resultado de esta investigación. Erudito estudioso de la música, casi una filosofía de vida para él según sus escritos, ha explorado esos puntos en común de una manera tan original como arriesgada, sin nada en común con los estereotipos al uso. En concierto la metabolización del compás flamenco dio como resultado una música compleja con continuas referencia los clásicos y heterodoxos como Monk, Mingus y Gillespie.
Músico inquieto y perteneciente la vanguardia de San Francisco, es un exquisito tenorista de muy fina audacia y contención, que si en disco va más lejos en su abstracción, en directo concreta más sus propuestas. El tema titular de la grabación (un homenaje a Thelonius Monk) sirvió para comenzar un concierto sin prisa y generalmente muy ambiental. Las bulerías ‘Laura’, a cargo del pianista Jesús Hernández fue uno de los momentos más delicados de la noche, sin nada que ver con el flamencojazz al uso, y en ‘Tabriz’ no era difícil escuchar las llamadas de los muecines para la oración. Otra interpretación con corazón clásico fue el presentado como ‘las orillas’ en cuyo interior guardaba familiares variaciones sobre ‘Round midnight’. Y si alguien se pude imaginara a Charles Mingus (‘Goodbye pork pie hat’) por soleares deconstruidas, está acercándose a las pretensiones de la pieza ‘Flowing’. Como paradigma de su ‘encuentro de civilizaciones’ sonoro no faltó su versión de ‘A Night in Tunicia’, un estándar que recorre precisamente el mismo camino que él está haciendo.
Aún siendo un músico apenas conocido en el circuito español, el público del Teatro Isabel la Católica valoró muy positivamente el original concepto de fusión del músico estadounidense obligándole a salir de nuevo para realizar unos bises, una propina en solitario que supo a poco.
(Andalucía24Horas)
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